Noticias 10 dic 2009 01:30 am
Todavía falta el segundo round ante un Cartaginés que será más ofensivo
Gustavo Jiménez M. | guimenez@nacion.com
Publicado: 2009/12/10
Puntarenas.
Luis Lara madrugó a su vigilante con un cabezazo, abrió la ventana del gol y desató la locura entre los tiburones del Puntarenas.
El Puerto sacó un rédito mínimo ante el Cartaginés. ¿Será suficiente? Porque en series de ida y vuelta nada queda escrito en piedra hasta el fin del segundo episodio.
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Cartaginés empleó un libreto represivo. Ninguna novedad: además de ser visitante, el equipo de la Vieja Metrópoli le da prioridad a las taras defensivas, excepto cuando el rival le da todas las facilidad para jugar (como Alajuelense el domingo pasado).
A Puntarenas le costó entrar en sintonía. La mediacancha con Mario Víquez, José Macotelo y Rafael Rodríguez prometía metralla dura, pero les costó sacudirse de la marca pejagosa.
Y si en zona media los celadores brumosos era n estrictos, con los delanteros porteños eran una auténtica sombra: Luis Lara y Franklin Chacón corrían siempre con sus hermanos siameses Andrés Sanabria y Rándall Alvarado.
No es el estilo más vistoso; sin embargo al Lito Pérez hay que llagar con un manual de supervivencia, porque ahí ha doblado la rodilla hasta el más pintado.
Pero en el balompié no existe muro sin grietas. Lara se quitó los grilletes en un trazo largo desde la izquierda, Macotelo aprovechó el rebote y puso a vibrar a las tribunas de color naranja.
No es que Puntarenas estuviera haciendo un partido deslumbrante, mas los goles se hacen y punto.
Basta un pequeño momento de lucidez, un centro bien colocado, un mal despeje para hacer diferencia donde antes había paridad.
Ya contra las cuerdas, Juan Luis Hernández recurrió a uno de sus típicos cambios tempraneros. Son una especie de golpe de timón, mezclado con una especie de reproche público hacia el jugador que no le está rindiendo.
Esta vez el sacrificado fue Leonardo Madrigal. En su lugar entró Eduardo Valverde con la misión de remar junto a Jorge Barbosa y Luis Stwart Pérez en las fangosas aguas del área porteña.
El segundo tiempo fue un ir y venir de vértigo. Los visitantes aprovecharon un autogol de Porfirio López, pero Luis Lara se encargó de decir la última palabra…, al memos por el momento.
Puntarenas gritó ¡Puerto! en su casa del Lito Pérez.
Lleva la ventaja pero enfrente está un Cartaginés valiente que no se da nunca por derrotado.